Comentario a "Civic Education"


Es muy fácil subestimar el impacto que han tenido la filosofía estadounidense de la educación sobre las prácticas pedagógicas difundidas y aceptadas en la escuela pública y privada en Latinoamérica, especialmente en Colombia. Con esto no me refiero solamente a las relaciones históricas que pueden existir entre los países y sus doctrinas educativas, sino a la influencia real que determinadas ideas sobre la educación ha ejercido dentro y fuera de la academia. Mi lectura de Civic Education se forja desde el prisma de esta influencia, es decir, desde el punto de vista según el cual es importante conocer las grandes matrices científicas, culturales e ideológicas que nutren las prácticas del presente y que han sido útiles para conformar las realidades educativas actuales.

Hace falta un poquito del Color local que ve Capote en sus viajes.

Ahora algunas ideas generales que surgen al rededor de esta lectura:

1. Si bien el foco de este texto es Estados Unidos, por ser considerada un buen caso representativo en la medida en que se trata de "la democracia más antigua del mundo", muchos de los problemas que trata se pueden extender a buena parte de las demás democracias aunque, si se piensa así, todavía haría falta aplicar un poco del color local. Esta puede ser la base para un artículo de investigación bastante interesante sobre los referentes de la formación política en cada país; este tipo de material podría ayudar a los docentes en formación a entender las coordenadas políticas e ideológicas en las que se desarrolla su práctica y, así, ver nuevas posibilidades de la enseñanza.

2. Definitivamente no puede ser un artículo referencia que pueda llamarse "completo". Todavía hay una importante cantidad de enfoques valiosos que no son considerados en este texto y que valdría la pena considerar para tener una visión más amplia de la situación actual de la formación política. Muestra de ello es que el artículo se centra en la discusión angloamericana y tiene como referentes a aquellos políticos o pensadores políticos que han sido muy relevantes en las discusiones democráticas de Estados Unidos como Amy Gutmann.

3. No obstante, este artículo es rico en orientaciones pragmáticas que pueden ayudar a orientar la práctica de la formación política. Dos ejemplos muy llamativos: la educación-servicio y la formación de valores en dos fases. La primera es una práctica de formación política que parte de la idea, según el texto bastante griega, de que la educación política debe formar ciudadanos que sean valiosos para la comunidad, es decir, ciudadanos que puedan contribuir a crear relaciones beneficiosas para los individuos de la sociedad. Prestar servicios como: ayudar a repartir un almuerzo, cuidar un espacio de recreo, ayudar a cuidar un salón, son formas en que un estudiante puede aprender a vivir la ciudadanía. 

Por otra parte, la formación de valores en dos fases ayuda a entender mejor el lugar del pensamiento crítico en la formación de un carácter democrático. En estos tiempos hay un énfasis muy fuerte en el pensamiento crítico como herramienta de formación política que puede ayudar a superar los males de las democracias contemporáneas como, por ejemplo, la polarización y la manipulación mediática. No obstante, nadie se atreve a preguntar por qué, si llevamos años impulsando el desarrollo del pensamiento crítico en la escuela, esto no se ha visto reflejado en la discusión pública. Ahora hay en X y en otros espacios de discusión personas que critican cuanto pueden y que en el fondo no les importa nada de lo que ocurre más que para generar discusión. Esto ocurre porque se ha hecho mucho énfasis en el pensamiento crítico y no se ha tenido en cuenta que este solo funciona cuando los individuos se reconocen a sí mismos como parte de una comunidad que consideran valiosa en sí misma. El artículo afirma que solo se puede hacer crítica de algo que es relevante y apreciado. Cuando no tenemos estos sentimientos de amor por la patria, la crítica nos puede llevar a pensar (con buenas razones) que es mejor migrar que permanecer en un país construyendo un lugar para el futuro de los otros.

4. Este artículo plantea varios problemas centrales de la formación cívica, no obstante, no lo hace de una manera sistemática. Al principio del texto, se plantea una delimitación clara entre el campo de investigación empírica y filosófica de la educación cívica. Esto es valioso porque ofrece una orientación que nos puede ayudar a ubicar claramente la necesidad de la reflexión filosófica en las discusiones sobre formación política. Además, el resto del artículo se encuentra organizado a la luz de los diferentes problemas que se pueden determinar a partir de esta distinción. Sin embargo, no se ve claramente cómo estos problemas se relacionan entre sí. Más bien parece una colección de problemas que otra cosa. Esto en sí mismo no tiene nada de malo, pero resta a la claridad explicativa el campo de la filosofía de la formación política.

5. En cierta medida este artículo muestra los sesgos presentes en las investigaciones filosóficas sobre formación política, en la medida en que no incluye otras investigaciones valiosas sobre los problemas de la filosofía de la educación que trata. Esto me recuerda la idea de Adorno según la cual existe una forma provinciana de hacer filosofía que parte de la presunción de que solo es posible una forma correcta de acercarse a los fenómenos. Considero que hace falta nutrir este artículo con muchas de las discusiones que se dan en los libros que comenté en mi entrada Colección de colecciones de textos sobre filosofía de la educación (Inglés)

6. No obstante, sí que hace falta una entrada similar en alguna Enciclopedia Colombiana de Filosofía (si es que algo así existe o existirá) en la que se comente la forma en que se ha constituido la formación política en Colombia y las ideas que afectan las prácticas docentes y al sistema educativo en general. Esta entrada está por escribirse, aunque es cierto que hay buen material como el libro Educación política: debates de una historia por construir.








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